Los residentes en España realizaron 175,7 millones de viajes durante 2025, un 4,7% menos que el año anterior. Los desplazamientos dentro del país bajaron un 6,1%, mientras los viajes al extranjero aumentaron un 5,2%.
A pesar del descenso del volumen, el gasto total creció un 2,6% hasta alcanzar los 63.853,4 millones de euros. El comportamiento sugiere menos desplazamientos, pero decisiones de mayor coste o duración.
El viajero compara más
El precio del alojamiento, el transporte y la restauración obliga a seleccionar mejor cada viaje. Los destinos nacionales compiten no solo entre sí, sino también con vuelos internacionales y ofertas que el usuario puede comparar en segundos.
El mercado interno sigue siendo esencial
El 87% de los viajes tuvo España como destino principal. El turismo nacional sostiene hoteles, viviendas rurales, restaurantes y comercios fuera de las zonas que concentran visitantes internacionales.
Para mantener esa demanda hacen falta propuestas claras, reservas sencillas y una relación convincente entre precio y experiencia.
Más valor y menos dependencia estacional
Los destinos pueden trabajar con escapadas culturales, naturaleza, gastronomía, deporte y eventos para ampliar la temporada. Una estrategia basada únicamente en agosto y Semana Santa deja infraestructura y empleo infrautilizados durante gran parte del año.
El nuevo viajero no busca necesariamente lo más barato, pero exige comprender qué recibe a cambio de su dinero.