Las olas de calor tienen un efecto especialmente intenso en las ciudades por la isla térmica urbana. El asfalto, las cubiertas oscuras y la falta de vegetación acumulan calor.
La adaptación no puede depender únicamente del aire acondicionado privado. El espacio público también debe proteger a quienes caminan o trabajan al exterior.
Planificar la sombra
Los árboles maduros ofrecen refrigeración, pero necesitan suelo, agua y mantenimiento. Pérgolas, toldos y cubiertas ligeras pueden proteger calles, colegios, parques y paradas.
Materiales y agua
Los pavimentos claros y permeables acumulan menos calor y ayudan a gestionar lluvias intensas. Las soluciones de agua requieren consumo responsable y mantenimiento.
Refugios climáticos
Bibliotecas, mercados y centros públicos pueden ofrecer espacios frescos. Deben estar señalizados, abiertos en horarios útiles y conectados con barrios vulnerables.